Carmelo García Palomino es pastor de la Iglesia Cristiana Posa Shalom, cofundador de la fundación, e instructor musical especializado en técnica vocal. Para los niños y jóvenes de la comunidad de San Basilio de Palenque, es el rostro detrás del programa de Música y Adoración.
Cuando Keiner empezó a soñar con la fundación en 2020, Carmelo estaba ya pensando lo mismo desde otro ángulo. La música no era solo un complemento decorativo del trabajo comunitario — era una herramienta de formación. Una manera de enseñar disciplina sin sermón. De enseñar valores sin imponerlos. De enseñar fe a través de algo que los niños palenqueros ya llevan en la sangre: el tambor.
Las jornadas musicales que Carmelo lidera tienen una estructura simple: técnica vocal, coro, ritmo, y un momento de adoración. Los niños aprenden a respirar, a proyectar la voz, a escuchar al otro antes de cantar. Aprenden lo que ya saben sus mayores — que el tambor en Palenque no es solo música, es memoria. Es la manera en que esta comunidad ha contado su propia historia desde hace más de cuatrocientos años.
Carmelo es pastor de profesión, instructor de oficio, y servidor de vocación. Su sustento viene de Posa Shalom, no de la fundación. Su tiempo con los niños — que es mucho — es voluntario. Esa es una de las razones por las que cada peso que llega a la fundación puede convertirse directamente en materiales, instrumentos y alimentación.