Acompañamos a María y a sus hijos durante una serie de actividades recreativas y espirituales organizadas por la fundación. Para una madre como ella — que carga con la responsabilidad de tres niños en una comunidad con recursos limitados — encontrar un espacio donde sus hijos estén bien cuidados es algo que no se puede dar por sentado.
María expresó sentirse apoyada y agradecida por encontrar en Ma Semia Asina Gue un espacio seguro para sus niños. Un lugar donde reciben orientación en valores cristianos, momentos de alegría compartida, comidas que no faltan, y la presencia constante de adultos que se preocupan por ellos como si fueran suyos.
Para una madre, saber que sus hijos están en un lugar donde son amados, formados y cuidados no es un lujo. Es lo más importante del día. Es lo que permite ir a trabajar tranquila, dormir tranquila, planear el futuro con un poco menos de miedo.
La historia de María es la historia de muchas madres y padres de Palenque que han encontrado en la fundación una extensión de su propia familia. El kuagro, el círculo de los suyos, ahora incluye también a la fundación.